sábado, 19 de septiembre de 2015

Actuar de Dios

Un hombre se hallaba en el tejado de su casa durante unas inundaciones y el agua le llegaba a los pies.

Poco después, pasó un individuo remando en una canoa y le gritó:

- “¡Oiga! ¿Quiere que le lleve a un sitio más alto?”.


- “No, gracias - replicó el hombre -. Tengo fe en el Señor y Él me salvará”. 

Pasó el tiempo, y el agua le llegaba al hombre hasta la cintura. Entonces pasó por allí una lancha de motor.

- “¿Quiere que le lleve a un sitio más alto?” - gritó el que la llevaba.

- “No, gracias - respondió el hombre -. Tengo fe en el Señor y Él me salvará”.

Más tarde, cuando el nivel del agua le llegaba hasta al cuello del individuo, llegó un helicóptero.
- “¡Sostenga la cuerda - gritó el piloto -. Yo le subiré”.

- “No, gracias - dijo el hombre por tercera vez -. Tengo fe en el Señor y Él me salvará”.

Desconcertado, el piloto dejó a aquel hombre en el tejado, casi cubierto por las aguas. Después de haber pasado horas allí, el pobre hombre no pudo resistir más, se ahogó y fue a recibir su recompensa.

Mientras aguardaba en las puertas del Paraíso, se halló frente al Creador y se quejó de lo ocurrido: 

- “Señor - le dijo -, yo tenía total fe en que Tú me salvarías y me abandonaste. ¿Por qué?”

A lo cual le replicó el Señor:

- “¿Qué más quieres? ¡Te mandé dos lanchas y un helicóptero”.

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